
Hoy, no quiero el cielo despejado, ni la mañana fría, ni el camino libre.
En días como hoy, no busco el carmesí en las nubes,
ni me detengo en esos momentos, que la brisa me habría de distraer.
Hoy, los detalles son insignificantes,
las palabras son trazos en una hoja negra, con tinta negra, no me valen.
En días así, no quiero despertar, no quiero mirar, no quiero que la cobija me deje,
ni que la cama me extrañe o que mi colchón se olvide de mí.
Quisiera tomar, una pluma gris, de esas alas muertas que no puedo batir,
recuerdo aquél que dejó mi sonrisa la última vez que me atrevi a volar,
a dejar el firme suelo seguro, dejar mis pasos, buscar más.
Tomarla entre mis manos y no recordar, no querer volver, no anhelar.
Hoy, quiero dejar de respirar para no sentir los aromas que rondan mi memoria,
los que siento sin que estén, los que ayudan a dormir, los que hacen despertar,
en mañanas frías, sin compañía, como hoy.
Días sin sombras, sin quebrantos, días sin pétalos caídos ni hojas al viento.
Hoy, restrinjo al pensamiento, escondo el sentimiento y desprecio la ausencia,
lloro la ausencia, siento la ausencia, más que ausencia, es olvido.
Cierro los ojos, parado a no se cuántos metros del piso,
una lágrima al caer se evapora, y en vez de desahogar,
me hunde, me lleva con ella, cascada de sal, más que personal,
un secreto.
Hoy, debo buscar un nuevo borde, que soporte mi peso,
sin criticar mis quejas vacías y calladas,
sin esperar mi regreso, dejarlo todo, olvidar el tiempo.
En días como este, la luna es opaca, lejana y no es mía.
Alfombra teñida con las huellas sucias de mis pisadas,
después de tanto caminar, por un sendero que hoy, así, no lo siento mío.
No pertenezco.
Por eso, por más, por lo que hay,
en días como hoy, sobre todo así,
apago las luces y desciendo a lo profundo,
donde escondo lo mío, solo mío,
y allí me quedo, por un rato, y me hago compañía.
Los días como hoy, me extraño, porque no se donde estoy,
siento no saber a donde voy, pienso que no tengo más lugar,
y me extraño, no quiero más, y que se vaya el tiempo,
y que me lleve con él...
Los días como hoy, escribo, y me callo.
Pp.